Queridos compañeros, hoy traigo a este blog la palabra “matrioska” relacionado con la temática laboral. No dudo que tengáis referencias sobre qué son estas muñecas tradicionales rusas que seguro que muchos de nosotros hemos tenido alguna vez decorando nuestras casas. Su originalidad reside en que están huecas por dentro, de tal manera que en su interior albergan una nueva muñeca, y ésta a su vez a otra, y ésta a su vez otra, en un número variable que puede ir desde cinco hasta el número que se desee, aunque es raro que pasen de veinte. Si queréis saber más de ellas, os invito a hacer un click en el link dispuesto más arriba.
Hace tiempo vengo utilizando este término, el de “matrioska”, para denominar unas situaciones realmente surrealistas en algunas empresas donde trabajan mis colegas, donde el sistema por el que se rigen es totalmente terrible y desorganizado.
Seguro que hemos asistido alguna vez la forma en la que se van desglosando los qué haceres (sobre todo administrativos) de una empresa (que en un inicio es pequeña). La demasía de trabajo, la demanda de más producción, hace que la persona que antes se encargaba de realizar las labores administrativas tenga que tener un par de subordinados realizando parte del trabajo. Así, la lista de subordinados va aumentando, proporcionalmente al rendimiento óptimo de la empresa, creando un organigrama ya no tan sencillo como el del inicio. Sin embargo, hay situaciones en las que no se hace un estudio real de las necesidades; quizá no haya visión del rendimiento individual de esos “asalariados”. Y nos encontramos ante unos casos dignos de una película de Berlanga:
- El/la “Adan/Eva” de este organigrama de ser un ente productor, se transforma en un “gestor” de producción.
- Sólo los más pequeños en el organigrama son los productores; sin embargo, en este organigrama donde hay más “gestores” que “productores”, son estos últimos los que son los encargados de marketing, producción y venta del pedido. Los “gestores” en proporción con los “productores” son 10 a 1. Esto es, un “productor” con su trabajo y dinero que saque de cada pedido debe alimentar 10 gestores.
- Mientras “los gestores” se han asegurado su salario mensual con contratos indefinidos, “los productores” no dejan de tener un contrato a fin de obra; y siempre dependientes de los pedidos que cierren y vendan, ya que estos son los que dan dinero para sus sueldos (y no olvidemos que parte va al de los gestores).
Y entonces mi reflexión es…
- “Los gestores” de las empresas de mis colegas son verdaderamente “matrioskas”. Son puestos creados para suplir la carencia del superior, pero vacíos totalmente de rentabilidad para la empresa.
- Se crean puestos dependientes de “los productores” sin contar que en época de crisis éstos pueden desaparecer, por no generar riqueza por ellos mismos.
- Proporcionalmente los números entre “gestor” y “productor” no es compensado, ni económicamente viable a largo plazo.
Y es así que siempre llego a la misma conclusión entre cerveza y cerveza en estas conversaciones donde ellos me cuentan sus penas (como “productores” o jóvenes con inestabilidad laboral crónica): Vuestra empresa es otra con un organigrama matriuskero, y a no ser que el director se de cuenta y le de la vuelta, va a la quiebra; o peor aun, generará un deficit inasumible. Y concluyo:
- El cuerpo de productores debería ser mayor que el gestor.
- Y si es que hay muchos gestores, eso es reflejo que el/la “Adan/Eva” de la producción debería estar plantando lechugas en el campo y dejar de dirigir la administración.