¿Sabéis cuán frustrante es…? Acabar una memoria, tenerla justo preparadita para imprimir y no tener cómo imprimirla porque no hay tinta en color… Bien… La frustración ya llegas a límites increíbles cuando se te ocurre seguir a la marabunta que de tu oficina sale a otro departamento para poder imprimir en color, y justo cuando vas tú con una de las mejores sonrisas y feliz de la vida porque ya estás imaginándote el momento de la encuadernación y entrega de todos los ejemplares antes del puente… te niegan el que puedas imprimir, aduciendo que es la impresora de otro departamento y…
Bueno, como diría Eros Ramazzoti “son las cosas de la vidddaaaa, nunca las entendeeeeeeré…”. En fin, frustración de no poder imprimir una mis más escuetas y por eso mejores memorias por falta de tinta o poco humanitarismo tintero. Y todo esto en el día del libro y de los derechos de autor… cuidadín con esto último… Derechos de autor… cánones… Bueno, ignorante de mí siempre había creído el día del libro, por eso de que coincidía con la muerte de dos grandes escritores como William Shakespeare y Miguel de Cervantes, sin embargo hoy me he enterado que también es el día de los derechos de autor. Parece ser (y según la wikipedia, useake ahora llega el momento del corta y pega) la propuesta fue presentada por la Unión Internacional de Editores a la UNESCO, con el objetivo de fomentar la cultura y la protección de la propiedad intelectual por medio del derecho de autor. El 15 de noviembre de 1995 la Conferencia general de UNESCO aprobó la propuesta en París, a partir de lo cual el 23 de abril sería el “Día Internacional del Libro y del Derecho de Autor”.
Dentro de poco me veo celebrando el día del canon o del atraco a mano armada digital, como queráis referiros sobre él.
Como una ida de olla de mediodía anotaros esta paranoia…
¿Qué hubiera pasado con miles de obras de la Edad Media o anteriores si los copistas (como los del Nombre de la Rosa) hubieran tenido que pagar un canon por cada copia? Que con el paso de los años “cienes y cienes” de ejemplares de gran valor cultural no hubieran llegado hasta nosotros, por las muchas guerras que se han sucedido, además de miles penurias que han acechado el mundo del libro durante la Historia; sobre todo ahora la económica, por el dineral que cuesta comprar un ejemplar. Con lo cual, mi reivindicación de hoy es que de una vez se dejen de tonterías, que a los autores se les reconozca la labor pero que sin embargo para que este hecho se pueda dar se abarate el coste de la cultura y podamos costeanorla sin tenernos que arruinar en el intento; vale ya de intermediarios enriquecidos, vale ya de falsas reivindicaciones sobre la ilegalidad de hacer copias de música, películas o letras. La gente necesita culturizarse pero está claro que no a cualquier precio. Y menos a precios tan exagerados como los que vemos en el mercado en la actualidad. Democratización real de la Cultura ¡ya!
Es vergonzoso que además el Gobierno del Estado apoye medidas de encarecimiento de soportes digitales que en sí no sólo valen para “copiar” la música, films o letras de autores reconocidos, sino que encarecen nuestra producción y se meten en el bolsillo los derechos de autor de cada uno de nosotros cuando hacemos un informe, nos grabamos cantando en nuestra casa o creamos animaciones multimedia. ¡SINVERGÜENZAS! Yo aun no he visto ni un euro por todos los soportes digitales que he comprado para reproducir mis trabajos…
Y todo esto por la insolidaridad de algunos por no dejarme imprimir unas cuantas cosillas… Y es que algunos son como SGAE, que se lo comen todo sin derechos o con ellos.

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