Digamos que sigo encamada. Pantalla al borde de la mesa del escritorio, teclado y ratón sobre la cama, ibuprofenos y antitusivos en un lado, kleenex y demás aliviadores nasales y la televisión encendida. Tengo que decir que la televisión a estas horas es una tortura psicológica, periodistas pseudointelectuales haciendo de hábiles investigadores de casos sin resolver o psemifamosos haciendo de tertulianos conocedores de la realidad más “in” de la sociedad y del panorama político; ¡hasta hay una ex ministra haciendo de tertuliana! ¡Por dios!

El tema candente de esta mañana es la detención de los presuntos asesinos de Mari Luz, la niña de Huelva que apareció hace unos días en la ría muerta. Una niña de 5 años muerta a manos, parece ser, de un hombre que ya tenía antecedentes penales, vecino de su misma zona.

Es impresionante, ¿hasta dónde vamos a llegar? ¿qué mecanismos tenemos para atajar con estas acciones? ¿qué podemos hacer con estas personas que no les tiembla el pulso la hora de torturar y matar a personas?

Yo no creo que el ojo por ojo sea justo en estos casos, sin embargo no me gustaría estar en la piel de esas personas que pierden a alguien querido- cercano en una circunstancia así; sabiendo además que en pocos años el asesino estará libre. No sé cuál puede ser la solución ante esta situación, pero creo que ya es hora de que los expertos den soluciones a tanta sinrazón: maltratadores y asesinos que reinciden… ¿qué se puede hacer con ellos?